Tal y como dice el titulo de la entrada, es como me siento en estos momentos por diferentes razones, una es que esta tarde se gradua mi niño pequeño, y pasamos ya la etapa de infantil para dar paso a primaria. Es tan mayorcito, y si le conocieseis, no os creeríais que tiene seis años recien cumplido. Parece mayor, mucho mayor, tiene unas expresiones, unos gestos, unos razonamientos que te dejan flipando.... cuando hablan con él y dice que no sabe leer aún (algo si, pero no fluidamente), se quedan diciendo "pero como va a ser????" Si es que solo tiene seis añitooooosssss.
Y otra de las cosas a las que aun le sigo dando vueltas es, al comportamiento de hoy cuando hemos ido a hacer una analítica de sangre, me he quedado de piedra al observar el autocontrol que tiene sobre si mismo....... uf, con seis añitos!!!!
Es la primera vez que llevo al pequeño para sacar sangre. Con el mayor ha habido de todo, porque ya hemos pasado por varias analíticas y colocación de vía en el hospital, tal como él gritaba y lloraba llamándome, lloraba yo con su manita cogida y diciéndole al oido que se calmara que mami esta con él, lo pasa fatal, se pone muy nervioso rozando la histeria, se bloquea porque siente un terror tremendo a las agujas.
Le entiendo perfectamente, porque soy incapaz de mirar cuando voy yo, de pequeña la liaba más que mi niño, incluso me escapaba y corría por toda la sala. Así que le entiendo perfectamente. Ese pánico es muy difícil de controlar. Aunque con ellos me sorprendo a mi misma, no soy capaz de mirar la aguja cuando me toca a mi, pero no les quito ojo a mis hijos cuando están sentado en esos sillones, vea lo que vea. Cómo voy a tranquilizarlos a ellos si me ven quitar la vista. Así que ahí voy, de valiente ante ellos, cuando estoy temblando por dentro, jajajaja.
Cuando estábamos en la sala de espera, estaban los dos como una moto, no han parado ni un minuto, lo he pasado un poco mal, y nadie me cedía el turno al ver como estaban los dos, pero bueno, al final nos toca el turno y me dice el mayor que no quiere ser el primero, así que le pregunto al peque y me dice que él prefiere ser el primero, porque así pasa antes lo malo (primer razonamiento). Se sienta y le veo poner carita de temor al ver la aguja, le doy la manita y le digo que eso pasa rápido, que es muy valiente y que luego nos ibamos a desayunar fuera. Se tranquiliza un poquito, y a esto que queda libre otro sitio y sientan al mayor, uf.... no quiero ni recordar lo tenso que se puso mi niño, así que le digo al peque, que voy con su hermano y que vuelvo enseguida, lo acepta sin rechistar.
Intento que el mayor se tranquilice un poco, algo casi imposible, pero con ayuda de un chico que había allí conseguimos que se quede quieto hasta que le pinchan. Le pinchan mal y tienen que volver a empezar, pero le dejaron unos minutos para que se tranquilizara y mientras iban buscando la vena mas adecuada.
A esto que vuelvo a ver como está el chico, y lo veo con los ojitos cerrados respirando profundamente, y muy lentamente, totalmente concentrado en relajarse y no moverse, como les enseñé para cuando están nerviosos, no se me va esa imagen de la cabeza, fue flipante observar cómo se controlaba y superaba el temor a lo que estaba pasando. Me emociono mucho cuando lo veo tan pequeñito y siguiendo los consejos que le doy, cómo puede ser que se acuerde de tantas cosas y las aplique en los momentos adecuados??? (no siempre ocurre esto, pero en ciertas situaciones observo cómo es capaz de pararse a pensar y recordar las cosas que le decimos su padre y yo), eso no se lo he visto hacer a ningun niño, y que conste que me gusta observar los comportamientos de los niños en muchas situaciones.
Le cogí de la manita, me miró y cuando le sonreí y le dije que era todo un campeon, me sonrió timidamente y me preguntó si lo estaba haciendo bien. Por supuesto que le contesté que si, y que estaba orgullosa de él.
Vuelvo con el mayor, que estaba intentando centrarse mirando la aguja, jejejejeje..... "chiquillo, no mires la aguja, mirame a mi", y entre una cosa y otra le vuelven a pinchar, esta vez bien, y cuando le digo que se relaje y no se mueva, me dice que ya está más tranquilo y que le mire la sangre que están sacando, (madre mía), a lo que le digo que si, "por favor, que sangre más buena tienes, hijo", jajajajaja.... por fin, acaban despues de un buen rato, y el niño a todo esto que le dolía, le dolía, le dolía,..... pero despues de ocho tubitos acabó, y nos fuimos a desayunar a la cafetería.
Luego los llevé al cole, donde sé que el mayor tendrá un día revuelto y el peque un día de super-ego, porque cuando se hace el valiente va de listo, jajajajaja pero hoy es su día, un día especial, así que estaremos con ellos acompañandolo siempre.
Que emocion, y que sensacion, a cada cosa que va sucediendose!!!!
Con el deseo de conocer el lugar donde están nuestros peques...
Paulo Coelho
Yo te amo porque tuve un sueño, encontré un Rey, vendí cristales, crucé el desierto, los clanes declararon la guerra, y estuve en un pozo para saber dónde vivía un Alquimista. Yo te amo porque todo el Universo conspiró para que yo llegara hasta ti.........Antes yo miraba al desierto con deseo. Ahora lo haré con esperanza....
lunes, 26 de mayo de 2014
domingo, 2 de febrero de 2014
De Aniversario II
El día 11 de enero hizo un año que vimos a nuestro segundo pequeño por primera vez en persona y el 19 hizo un año que fuimos a por él para traerlo a su hogar para siempre.
El día que le conocimos fue un día rarísimo, porque íbamos mucho más tranquilo que con el mayor pero con unas ganas y una ansiedad por tenerle totalmente distinta, pues llevábamos un mes echándole de menos y añorando tenerle junto a su hermano que no hacía más que preguntar por él. Y es que, aunque las comparaciones son odiosas, es totalmente inevitable hacerlas sobretodo en estos casos, teníamos un acoplamiento tan reciente que pensamos que sería algo similar..... nada más lejos de la realidad.
Solo voy a contar que cuando entró mi niño, sin que nadie se lo esperara, se me encogió el estómago y se me iluminó el alma, por fiiiiinnnnn lo veíamos, lo escuchamos con esa vocecilla que tiene, había llegado el momento de completar la familia. Aunque ese mismo día no nos dejaron ni un ratito a solas con él, sino que al haber aparecido así de repente, ya lo dejaron dentro de la reunion con todos allí y listo.
Lo vi muy timido, avergonzado y muy curioso, nos miraba de reojillo desde la falda de su acogedora, hasta que le pregunté si se quería venir un poquito conmigo, su acogedora lo animo a que viniera y así fue cómo se sentó en mi regazo un poquito. Continuamos hablando y nos iban informando de sus costumbres y su día a día, hasta que ya alguien dijo que era el momento de marcharnos y que al día siguiente ellos vendrían a nuestra ciudad para traer al niño y pasaríamos el día todos juntos (eso no llegó a ocurrir nunca, pues luego nos llamaron diciendo que no podían venir y fuimos nosotros quienes fuimos a pasar el día con él porque nos negamos a no verlo el primer día que realmente podríamos estar con él).
Cuando nos levantamos de la mesa, propuse una foto (menos mal, porque no hubiésemos tenido nada de ese día, tan especial y tan soso a la vez, pues no nos dejaron ni unos minutos con nuestro pequeño), y así fue cómo L. cogió al peque que se sintió por primera vez en la mañana algo más relajado y despues de sacar la foto no se quería bajar de los brazos de su padre. Lo vimos sonreir por primera vez, con más confianza, pero ya se tenían que ir todo el mundo, en fin que el paso para ir a por él ya estaba dado, aunque hubiese diferido tanto del primer acoplamiento.
De ese día no pudimos sacar videos como con el hermano, ni nada, de echo no le dimos ni la mochilita con los regalitos que le habíamos preparado, porque no nos dejaron ese momento de intimidad que nos hubiese gustado.
La semana que continuo fue muy bonita por un lado, recuerdo que el primer día juntos se dirigía a mi diciéndome "oye", "oye", jajajaja, hasta que le dije "como que oye, quién soy yo?" y el me contestó "mama", "pues si quieres me puedes decir mama" y desde entonces no ha dejado de decirlo, a veces más de la cuenta, fuimos acostumbrandonos a vernos poco a poco, pero fue una semana durísima por otro lado con tanto viaje todos los días y con el hermano trajineando, cumpliendo horarios y acatando órdenes. La verdad es que el día 19 de enero de 2013, fue un día superespecial y muy emocionante, aunque con su punto de tristeza por la familia de acogida, claro, pues se venía a casa para siempre.
A partir del día 19 comenzaba esta segunda etapa de adaptación, que volviendo la vista ha sido duríiiiiiisima pero felicíiiiiisima a la vez.
Y hasta aquí hemos llegado, cada día más unidos, cada día más nuestros, cada día más seguros.
El día que le conocimos fue un día rarísimo, porque íbamos mucho más tranquilo que con el mayor pero con unas ganas y una ansiedad por tenerle totalmente distinta, pues llevábamos un mes echándole de menos y añorando tenerle junto a su hermano que no hacía más que preguntar por él. Y es que, aunque las comparaciones son odiosas, es totalmente inevitable hacerlas sobretodo en estos casos, teníamos un acoplamiento tan reciente que pensamos que sería algo similar..... nada más lejos de la realidad.
Solo voy a contar que cuando entró mi niño, sin que nadie se lo esperara, se me encogió el estómago y se me iluminó el alma, por fiiiiinnnnn lo veíamos, lo escuchamos con esa vocecilla que tiene, había llegado el momento de completar la familia. Aunque ese mismo día no nos dejaron ni un ratito a solas con él, sino que al haber aparecido así de repente, ya lo dejaron dentro de la reunion con todos allí y listo.
Lo vi muy timido, avergonzado y muy curioso, nos miraba de reojillo desde la falda de su acogedora, hasta que le pregunté si se quería venir un poquito conmigo, su acogedora lo animo a que viniera y así fue cómo se sentó en mi regazo un poquito. Continuamos hablando y nos iban informando de sus costumbres y su día a día, hasta que ya alguien dijo que era el momento de marcharnos y que al día siguiente ellos vendrían a nuestra ciudad para traer al niño y pasaríamos el día todos juntos (eso no llegó a ocurrir nunca, pues luego nos llamaron diciendo que no podían venir y fuimos nosotros quienes fuimos a pasar el día con él porque nos negamos a no verlo el primer día que realmente podríamos estar con él).
Cuando nos levantamos de la mesa, propuse una foto (menos mal, porque no hubiésemos tenido nada de ese día, tan especial y tan soso a la vez, pues no nos dejaron ni unos minutos con nuestro pequeño), y así fue cómo L. cogió al peque que se sintió por primera vez en la mañana algo más relajado y despues de sacar la foto no se quería bajar de los brazos de su padre. Lo vimos sonreir por primera vez, con más confianza, pero ya se tenían que ir todo el mundo, en fin que el paso para ir a por él ya estaba dado, aunque hubiese diferido tanto del primer acoplamiento.
De ese día no pudimos sacar videos como con el hermano, ni nada, de echo no le dimos ni la mochilita con los regalitos que le habíamos preparado, porque no nos dejaron ese momento de intimidad que nos hubiese gustado.
La semana que continuo fue muy bonita por un lado, recuerdo que el primer día juntos se dirigía a mi diciéndome "oye", "oye", jajajaja, hasta que le dije "como que oye, quién soy yo?" y el me contestó "mama", "pues si quieres me puedes decir mama" y desde entonces no ha dejado de decirlo, a veces más de la cuenta, fuimos acostumbrandonos a vernos poco a poco, pero fue una semana durísima por otro lado con tanto viaje todos los días y con el hermano trajineando, cumpliendo horarios y acatando órdenes. La verdad es que el día 19 de enero de 2013, fue un día superespecial y muy emocionante, aunque con su punto de tristeza por la familia de acogida, claro, pues se venía a casa para siempre.
A partir del día 19 comenzaba esta segunda etapa de adaptación, que volviendo la vista ha sido duríiiiiiisima pero felicíiiiiisima a la vez.
Y hasta aquí hemos llegado, cada día más unidos, cada día más nuestros, cada día más seguros.
sábado, 18 de enero de 2014
Cansancio o agotamiento.
Bueno, tras la vuelta de las vacaciones más bonitas del año y que para muchas mamas han sido eternas con los niños en casa nerviositos perdidos, para mi han pasado en un suspiro, casi sin darme cuenta, disfrutándolas al máximo, volvemos a coger ritmo de cole y extraescolares, uf! eso si que me cansa.
Y es que, cuando esperamos a nuestros pequeños imaginamos de todo, y vivimos situaciones imaginarias de muchos tipos, pero jamas de los jamases el cansancio que conllevan, sabes que tu vida cambia, y que es agotador, pero no hasta que punto.
Los mios, son niños superactivos, con una energía increible, que a veces y solo a veces, y solo en el más pequeño mengua y cae en la cama redondo a las 20:15h, como el miercoles, porque vuelta al cole y a levantarse temprano, a las ocho ya está cansadito, a veces le da por estar tranquilo y las más por estar impertinente, lloriquear por todo y discutir continuamente.
El caso es, que mientras que hay que levantarse temprano para ir al cole, el pequeño se hace el remolon y lloriquea mucho hasta que consigo vestirlo, pero llegado el fin de semana, no tienen compasion y a las siete de la mañana ya está en mi cama, como hoy, que a las siete y diez estan los dos en mi cama, discutiendo que si quieren estar encima de mama, que si le ha dado una patada, que si...... AAAAAHHHHHH! Por favor que hoy no os teneis que levantar temprano, que quiero dormiiiiiiirrrrr un poco más, que os vayais abajo con papi...... Así que se van para su habitación a coger las batas para bajar y de paso se ponen a jugar, a sacar trastos..... sube papa y les dice que esto qué es, a las siete y media de la mañana, que no se puede hacer tanto ruido, que no es justo que los días entre semanas les cueste levantarse para el cole a las ocho y los fines de semana......... bla, bla, bla, bla........ Se los lleva para abajo a ver si yo puedo descansar un poquito más (imposible) y les enciende la wii. Ya a las ocho me levanto, CANSADA de escuchar ssssssshhhhhhuuuuu que vais a despertar a mama, ssssshhhhhuuuuuu, que es muy temprano y los vecinos están durmiendo..... Así que son las nueve y ya han desayunado y mientras que recojo la mesa y subo a escribir un poco (porque esto es para contarlo) ellos están jugando y esperando que mami les ponga a estudiar un poco.
Evidentemente eso hace que mi cabeza no esté en lo que antes estaba y a veces me preocupa lo desatendida que tengo a mi familia, pues tengo una sobrinita con tres meses a la que veo una vez por semana si acaso, otra con seis meses en Alemania a la que no presto atención ninguna porque no tengo tiempo de sentarme al ordenador para verla por skipe, mis hermanas con las que antes pasaba alguna que otra tarde están totalmente olvidadas y mi madre, aunque hablo con ella todos los días, ya no vamos a los sitios juntas como antes. Uf! es muy difícil, pero tengo toda la atención puesta en mis pequeños, el cole, la casa, las extraescolares, la tarea,..... el caso es que cuando tengo algo de tiempo más tranquilo, lo aprovecho para relajarme y estar tranquila, porque a veces necesito algo de tiempo para mi, no puedo o no quiero estar estresada por quedar con una o con otra a la prisa y corriendo, para que no crean que ya no me interesan.
Quiero con locura a todas mis hermanas, a mi madre, a mi sobrino (al que tengo abandonado, el pobre, menos mal que en invierno él tambien está muy liado), y a mis sobrinitas, pero ha cuadrado así y poco puedo hacer, porque la prioridad ahora mismo son mis niños, que requieren todo el tiempo de mi, y no los puedo dejar con nadie porque se ponen muy nerviosos y no paran de liarla, (imagino que llamando la atención), y mi marido, así que imagino que habrá que dejar al tiempo hacer para que las aguas vuelvan a su cauce.
Hoy L. se ha ido al trabajo cabreado, y solo se han levantado!, hay niños que más o menos hacen las cosas a medidas que se las dices y van casi al ritmo de una, como le pasa a mi sobrino, que siempre ha sido un niño que más o menos hace caso cuando le dices las cosas, pero hay otros, entre los que están mis niños, que dices las cosas y hasta que las hacen por si solo han pasado dos horas, se entretienen en el camino, se distraen con todo, y si están los dos juntos, ni os cuento, si es por separado, cuando no se entretiene uno se entretiene el otro, así que estar todo el día arrastrandolos para que hagan las cosas, centrarlos para que estudien, mediando para que no se peleen, corriendo para llegar a los sitios a tiempo..... llega las ocho de la tarde y no solo es el niño el que está cansado, mami está agotada, porque en el trascurso del día son muchas las cosas que me hacen reir, que me hacen enfadar, que me hacen comérmelos a besos, que me preocupan, pero cansan muuuuucho, y a veces ese agotamiento psiquico hace mellas en otros aspectos de mi vida, que aunque quiera no puedo ser la que era, a veces contesto muy mal, otras ignoro lo que me dicen, otras no me da la gana de atender porque no me interesa lo que me dicen y eso esta muy mal, pero a veces lo hago, así que despues de darme cuenta pido perdon, como los niños, jajajajaja..... pero es así, mi cabeza está ocupadísima, al 150% de sus capacidades.
Algunas de las que ya tienen a sus hijos en casa, saben de lo que hablo, y a las que estais esperando respirar profundamente que a pesar de lo que digo, valen la pena, se lo merecen todo, dan una felicidad inmensa, (pero cansan, jajajajaja).
Y es que, cuando esperamos a nuestros pequeños imaginamos de todo, y vivimos situaciones imaginarias de muchos tipos, pero jamas de los jamases el cansancio que conllevan, sabes que tu vida cambia, y que es agotador, pero no hasta que punto.
Los mios, son niños superactivos, con una energía increible, que a veces y solo a veces, y solo en el más pequeño mengua y cae en la cama redondo a las 20:15h, como el miercoles, porque vuelta al cole y a levantarse temprano, a las ocho ya está cansadito, a veces le da por estar tranquilo y las más por estar impertinente, lloriquear por todo y discutir continuamente.
El caso es, que mientras que hay que levantarse temprano para ir al cole, el pequeño se hace el remolon y lloriquea mucho hasta que consigo vestirlo, pero llegado el fin de semana, no tienen compasion y a las siete de la mañana ya está en mi cama, como hoy, que a las siete y diez estan los dos en mi cama, discutiendo que si quieren estar encima de mama, que si le ha dado una patada, que si...... AAAAAHHHHHH! Por favor que hoy no os teneis que levantar temprano, que quiero dormiiiiiiirrrrr un poco más, que os vayais abajo con papi...... Así que se van para su habitación a coger las batas para bajar y de paso se ponen a jugar, a sacar trastos..... sube papa y les dice que esto qué es, a las siete y media de la mañana, que no se puede hacer tanto ruido, que no es justo que los días entre semanas les cueste levantarse para el cole a las ocho y los fines de semana......... bla, bla, bla, bla........ Se los lleva para abajo a ver si yo puedo descansar un poquito más (imposible) y les enciende la wii. Ya a las ocho me levanto, CANSADA de escuchar ssssssshhhhhhuuuuu que vais a despertar a mama, ssssshhhhhuuuuuu, que es muy temprano y los vecinos están durmiendo..... Así que son las nueve y ya han desayunado y mientras que recojo la mesa y subo a escribir un poco (porque esto es para contarlo) ellos están jugando y esperando que mami les ponga a estudiar un poco.
Evidentemente eso hace que mi cabeza no esté en lo que antes estaba y a veces me preocupa lo desatendida que tengo a mi familia, pues tengo una sobrinita con tres meses a la que veo una vez por semana si acaso, otra con seis meses en Alemania a la que no presto atención ninguna porque no tengo tiempo de sentarme al ordenador para verla por skipe, mis hermanas con las que antes pasaba alguna que otra tarde están totalmente olvidadas y mi madre, aunque hablo con ella todos los días, ya no vamos a los sitios juntas como antes. Uf! es muy difícil, pero tengo toda la atención puesta en mis pequeños, el cole, la casa, las extraescolares, la tarea,..... el caso es que cuando tengo algo de tiempo más tranquilo, lo aprovecho para relajarme y estar tranquila, porque a veces necesito algo de tiempo para mi, no puedo o no quiero estar estresada por quedar con una o con otra a la prisa y corriendo, para que no crean que ya no me interesan.
Quiero con locura a todas mis hermanas, a mi madre, a mi sobrino (al que tengo abandonado, el pobre, menos mal que en invierno él tambien está muy liado), y a mis sobrinitas, pero ha cuadrado así y poco puedo hacer, porque la prioridad ahora mismo son mis niños, que requieren todo el tiempo de mi, y no los puedo dejar con nadie porque se ponen muy nerviosos y no paran de liarla, (imagino que llamando la atención), y mi marido, así que imagino que habrá que dejar al tiempo hacer para que las aguas vuelvan a su cauce.
Hoy L. se ha ido al trabajo cabreado, y solo se han levantado!, hay niños que más o menos hacen las cosas a medidas que se las dices y van casi al ritmo de una, como le pasa a mi sobrino, que siempre ha sido un niño que más o menos hace caso cuando le dices las cosas, pero hay otros, entre los que están mis niños, que dices las cosas y hasta que las hacen por si solo han pasado dos horas, se entretienen en el camino, se distraen con todo, y si están los dos juntos, ni os cuento, si es por separado, cuando no se entretiene uno se entretiene el otro, así que estar todo el día arrastrandolos para que hagan las cosas, centrarlos para que estudien, mediando para que no se peleen, corriendo para llegar a los sitios a tiempo..... llega las ocho de la tarde y no solo es el niño el que está cansado, mami está agotada, porque en el trascurso del día son muchas las cosas que me hacen reir, que me hacen enfadar, que me hacen comérmelos a besos, que me preocupan, pero cansan muuuuucho, y a veces ese agotamiento psiquico hace mellas en otros aspectos de mi vida, que aunque quiera no puedo ser la que era, a veces contesto muy mal, otras ignoro lo que me dicen, otras no me da la gana de atender porque no me interesa lo que me dicen y eso esta muy mal, pero a veces lo hago, así que despues de darme cuenta pido perdon, como los niños, jajajajaja..... pero es así, mi cabeza está ocupadísima, al 150% de sus capacidades.
Algunas de las que ya tienen a sus hijos en casa, saben de lo que hablo, y a las que estais esperando respirar profundamente que a pesar de lo que digo, valen la pena, se lo merecen todo, dan una felicidad inmensa, (pero cansan, jajajajaja).
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