
Y es que, no todo es color de rosa, porque para llegar a esa puntuación hemos currado muchísimo, todo el verano estudiando para llegar a sumar colocando bien los números, pues tiene cierta dificultad para el aprendizaje, y sobretodo no entiende las preguntas casi nunca. Tengo que repetirle muchísimo las definiciones para que las entienda y llegue a memorizar.
Cuando hizo el examen me decía "mami que he sacado un diez, lo he hecho requetebien" y yo decía "que bien", pero tenía mis dudas, a pesar de saber que se lo sabía todo, porque muchas veces no es capaz de colocar las respuestas donde debe o relacionar las frases, así que no estaba muy convencida, y le decía "De cualquier manera, no me importa que obtengas un poco menos, ya con un seis o un siete vamos muy bien, y me pondré supercontenta". Así que imaginaros mis lagrimones cuando vi los exámenes, me emocioné muchísimo, porque es la recompensa a tanto trabajo, y le achuché, le besé, L. y yo le hicimos mucha fiesta, y hasta el hermano pequeño le felicito, así que estaba eufórico.
Los días siguientes me decía al salir del cole, "mama, he sacado otro diez....", yo me reía y le decía "si no has tenido exámenes, el profe me lo dice primero", y ya me respondía que era una broma, jajajaja.
Seguimos estudiando, pero el ritmo del curso es acelerado, e intento repetir en casa la tarea del cole, pero no siempre podemos porque a veces quedamos con amiguitos, tenemos cumpleaños, tengo que llevar tambien al hermano (y si no es conmigo no hace la tarea, ni puede estudiar), no sé si seguiremos así de bien, pero el comienzo ha sido genial, y aunque no exijo tanto, me ha emocionado ver ese diez en su primer examen.